
Genérica Creación
Un laboratorio donde se piensa el objeto que debería existir y no existe. Y, justo detrás, la fábrica que lo convierte en unidades de verdad.
Encontrar el hueco
Edu es inventor y socio. Su trabajo es encontrar el hueco: el objeto que debería existir y no existe, o el que existe y está mal resuelto. De ahí sale un boceto, y del boceto una patente.
No inventamos por inventar. Una idea entra en el laboratorio cuando se le ve el recorrido entero: quién la va a usar, cómo se fabrica y cómo llega hasta él.
De la servilleta a algo que se puede tocar
La botella del vídeo no es un ejemplo escogido al azar: es lo que pasa cuando una idea se convierte en un objeto con medidas, materiales y coste. Aquí es donde la mayoría de las ideas se caen, y está bien que se caigan aquí y no en la fábrica.
Y de ahí, a fabricarlo de verdad
Genérica Producción es la parte de Creación que se encarga de que el prototipo se convierta en unidades: cadena de montaje, control, embalaje. El mismo equipo que pensó el producto sabe cómo se monta y cuánto ocupa en un contenedor.
Esa continuidad es la ventaja: el que diseña ya sabe quién lo va a transportar.
Cuando deja de ser uno y pasan a ser mil
Fabricar una unidad y fabricar mil no se parecen en nada. Cambia el molde, cambia el proveedor, cambia el embalaje y, sobre todo, cambia lo que cuesta cada pieza.
Es el paso donde una idea que funcionaba en el laboratorio se vuelve un negocio o se queda en una anécdota cara. Lo miramos antes de dar la orden, no después.
El producto no acaba en la fábrica
Acaba cuando alguien lo abre en su casa. Por eso el envío no es algo que se subcontrate al final: está en la conversación desde el primer boceto, y por eso lo que diseñamos cabe en la caja que lo va a llevar.
¿Tienes una idea?
Cuéntanosla. Si tiene recorrido te lo decimos, y si no lo tiene, también.